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Amante de las letras y el arte en general. Ser humano en construcción, un espíritu rebuscado y creyente de las causalidades.

viernes, 17 de octubre de 2014

¿COMO ABRIR UNA BOTELLA DE VINO CON UN ZAPATO?

El vino es un acompañante bastante grato para cualquier ocasión, pero, ¿qué pasaría si no tienes alguna herramienta que te permita destapar la botella justo cuando más la requieres? Acá una solución bastante sencilla en tan sólo pocos pasos. Los resumo a continuación:

Paso 1: Usar un zapato cerrado de talón firme y sobresaliente a la suela. Mismo que será la base de la botella.

Paso 2: Ubicar una superficie lisa y resistente que será el punto de impacto.

Paso 3: Usar (opcional) un paño delgado alrededor de la botella para cubrir sus manos en caso de contratiempos con el vidrio.

Paso 4: Un poco de paciencia y algunos golpes contundentes.

                           

                                

Si se anima a intentarlo comparta su experiencia.

martes, 14 de octubre de 2014

EL MUNDO CABE EN UN GRANO...

Navegando por internet me tropecé con el portal de Montignac -el cual dejo a continuación en caso de que alguno desee conocer un poco más a respecto- (www.montignac.com) acá hay una reseña bastante interesante sobre la historia y origen de la alimentación en el hombre, considero menester rescatar algunos puntos para establecer un poco la temática de ésta nueva entrada que pretende encaminar nuestra curiosidad por los alimentos y sus cambios cronológicos. Los invito a leer un poco la siguiente indagación: 
  
 “Desde su origen, y hasta comienzos del neolítico hace aproximadamente 10 000 años, los hombres fueron cazadores recolectores nómadas. Las presas de caza constituían la base de su alimentación (proteínas y lípidos); y también consumían bayas (frutas silvestres) o raíces (glúcidos con alto contenido de fibras e índices glicémicos muy bajos). La mayoría de los autores están de acuerdo en afirmar que nuestros antepasados comían también vegetales, accesoriamente (hojas, tallos, brotes) y sin duda también granos silvestres ocasionalmente, legumbres estas que deben clasificarse entre los alimentos con índice glicémico muy bajo. Parece evidente que el gasto energético cotidiano de estos hombres primitivos era importante, no sólo por el hecho de las pruebas físicas que enfrentaban, sino también debido a la precariedad de sus condiciones de vida que los exponían a todos los azares climáticos. La pregunta que acude a nuestra mente es entonces la siguiente: ¿cómo pudieron estos cuasi «deportistas de alto nivel» garantizar tal gasto en calorías, teniendo a su disposición tan pocos glúcidos y sobre todo ninguno de esos azúcares lentos que los nutricionistas de hoy consideran indispensables? Al volverse progresivamente más sedentario a partir del neolítico, el ser humano vivió el primero de los grandes cambios alimenticios de su historia. El desarrollo de la ganadería le permitió seguir comiendo carne, aunque no fuera exactamente la misma; y la introducción de la agricultura produjo cereales (trigo, centeno, cebada…), luego leguminosas (lentejas, arveja…) y más adelante verduras y frutas.” 



No es un secreto para nadie que el hombre ha desarrollado múltiples prácticas alimenticias que le han garantizado sustento por tiempo prologado, a la par seguramente, de muchas ideas útiles para su conservación. Ahora bien, el universo de las leguminosas no escapan de ésta realidad siendo estas un alimento rico en nutrientes y una alternativa amplia en épocas de escases y pobreza, los mismos se fueron posicionando en los escalafones alimenticios en el mundo entero. Es por ello que debe reconocérseles su influencia en la dieta no sólo del venezolano, sino también de manera globalizada. Siendo ésta la semana de los granos en el ICTC de Margarita los estudiantes realizamos una experiencia con varios tipos de éstos conocidos en otros países como: judías, habichuelas, habas o alubias. En busca de observar y registrar su comportamiento en tiempos de cocción. Cabe destacar que no todas se comportan de forma predecible pues bien decía hoy la Chef Krus, instructora y directora académica del Instituto: “el grano depende de su momento de recolección, si está o no está tierno”. Teniendo éste planteamiento, otros mitos y realidades cayeron sobre la mesa pero como buenos cocineros en formación y enmarcados en la curiosidad era necesario descubrir las respuestas a esas preguntas gastronómicas. El chef Edgar fue el precursor de la actividad, el dio las indicaciones y se empezó el trabajo de campo, para ser específicos el lunes 13 del mes en curso, mismo que pretendía culminarse hoy en horas de la mañana.

Los granos seleccionados son: arvejas verdes enteras, arvejas amarillas, quinchoncho, frijoles bayos, garbanzos, caraotas, lentejas, frijoles criollo y caraotas blacas.  Se sugiere en éste punto que si desconoce alguno de los términos citados acuda al buscador de su preferencia para que observe características y formas de cada uno de ellos. 

Para entender las diferencias considero hay que partir de los elementos comunes, todos las leguminosas antes de ser preparadas deben ser limpiadas cuidadosamente mediante un proceso de selección manual, en el cual se retira el grano que esté: corrugado, pequeño, sucio, perforado, manchado o partido y que pueda perjudicar nuestra preparación. Una vez conseguida la tarea los mismos deben ser lavados con abundante agua para luego disponerse en ollas acordes a la cantidad a realizar, misma que será llenada con agua limpia y acompañadas con un poco de sal. El punto de esto es bastante curioso, hay quienes creen que el grano pierde líquidos en contacto con la sal y pueden hacerse más rápido, hay quienes piensas también que no marca ninguna diferencia. Sin duda es más un tema de gusto personal y de herencia familiar de cocina que una receta o un dogma absoluto. Si bien es cierto que el líquido es un canal clave no es menos verídico que el tiempo depende del grano y de los litros involucrados. Entre los primeros 10-15 minutos los granos empiezan a subir y a cambiar su textura, Todos en promedio fueron a fuego medio a las 7:45am y necesitaron entre una hora y dos para lograr estar al dente, lo que equivale para el grano un centro suave y una corteza firme pero masticable.   

-La arveja verde entera: Su cocción fue irregular, algunas ablandaban primero que otras y aunque el fuego medio fue una constante requirieron de agua caliente en más de una ocasión. El toque de sal fue suave, el líquido de la olla no presentó mayores cambios a nivel de color u aroma, el grano aclaró un poco hinchándose a la par. La "cachaza", término coloquial que recibe la espuma que flota en agua y que contiene algunas impurezas no fue abundante. 
-La arveja amarilla entera: Demora su cocción aproximadamente una hora y media, pero al cumplir los 60 minutos emana un aceite que opaca el agua con un color cobrizo y cambia el sabor de la misma. La sal no fue la protagonista en éste caso, se sintió poca y aparentemente no marcó mayor diferencia en el sabor del grano. En cuanto a la espuma, no se evidenció cantidades exageradas. 
-El quinchoncho: Su presentación es en granos redondos y marrones claros con algunas manchas en su superficie, a título personal considero fue el más grato en cuanto a sabor y textura, no quedó muy blando ni muy duro al paladar; si bien es cierto el tono de sal a nivel de agua y sabor como tal fue notorio hay que reconocer que tuvo una cocción impecable y bastante diligente estando listo alrededor de la hora y media. Fueron los únicos en cocinarse tapados. 
- Los frijoles bayos: En el grupo observado fueron éstos los que demoraron no sólo en subir a la superficie del agua que los cubría sino también quienes menos sal contenían. Su capa superior se desprendió por el calor de la llama y su textura no fue absolutamente blanda sin embargo su color y brillo fueron los esperados. A nivel de degustación evidenciaron ser los menos consumidos por los estudiantes. Es prudente recalcar que éstos frijoles emanaron durante su cocción un olor particular. 
-Los garbanzos: Requieren de hidratación prolongada para poder ceder. Con  éste grupo la dinámica de trabajo fue diferente, se seleccionaron, se lavaron y se separaron en dos cantidades, una requerida para un preparación ya asignada a la semana (1kg) y la cantidad restante se dejó reposando en la cocina por un período de 24 horas. 
-Las caraotas: Produjeron poca "cachaza" y en relación al resto observado fue en promedio bastante rápida a nivel de cocción. El agua hirvió a los 20 minutos aproximadamente, su textura se tornó lisa y brillan así como su centro blando sin ceder a su capa principal de forma genérica. 
-Las lentejas: Fueron las primeras no sólo en hacerse más rápido sino también en la formación de "cachaza! Su promedio de cocción fue de 25 minutos y sus características bastante similares al resto de los granos; superficie más clara y recrecida. Requirió de más agua para su remonte a nivel de temperatura. 
-Los frijoles criollos: Son los protagonistas de la ya conocida "Frijolada Asuntina"(receta en futuros posts), No requieren una hidratación previa pues su cocción es bastante rápida sin llegar a cumplir incluso la hora y treinta minutos. 
-Los frijoles rojos: Los últimos en llevarse a fuego medio pues su limpieza fue una de las más extensas por la cantidad de granos en conjunto con la cantidad de impurezas. Gracias a la demora que evidenciaron se decidió no sólo incorporar agua sino también sacar un parte de los mismo y trasladar a un nuevo espacio. Quizás fue la manipulación, el tiempo irregular de cocción o el proceso quebrantado que dio como resultado unos granos que nunca llegaron a estar listos para el consumo humano. 

La experiencia nos permite concluir que cada grano tiene sus características y particularidades a la hora de ser preparados y que como cocineros en formación debemos estar familiarizados con éste contenido pues sólo entendiendo el producto se puede crear con él. Es sólo el comienzo de variadas situaciones a documentar, es sólo una pequeña ventana abierta a un mundo inmenso y nutritivo de las leguminosas que no se detiene ahora sino que recién empieza. Varios de estos granos permiten la creación de recetas increíbles y contemporáneas las cuales iremos conociendo en días venideros. 



                                                      

domingo, 12 de octubre de 2014

DEL USO DE LA BIBLIOTECA Y OTROS PLACERES...

Quienes disfrutamos la lectura y principalmente los libros nunca podremos ver remplazado algún ejemplar en físico por su representación digital. Es que no es lo mismo guardar archivos en una carpeta que tener la posibilidad de almacenar ejemplares y presumir a la par cuanto has leído y qué esperas aún por leer en base a esos huequitos de estante que no llega a estar del todo lleno. Olerlos, pasar sus páginas y hacer alguna anotación con cierto criterio de culpa (pues sabes que no deben rayarse las hojas) es un placer culposo como pocos hoy en día, ahora bien, a todo ese planteamiento sensorial se podría sumar el uso de una biblioteca que no conocía hasta que fue citada en clases por la querida Inés, integrante del instituto y quien revisa muy de cerca el contenido escrito de Sumito Estévez, justamente ella fue la encargada de brindarnos no sólo las normativas para el uso de los textos del instituto si no también, quien abre la biblioteca personal del chef para nuestro uso y disfrute. 

Originalmente cuesta un poco creer no sólo la cantidad de libros, los títulos y las fechas de muchos de ellos, sino también las dedicatorias tan sentidas y personales que reposan en sus primeras páginas, una señal de respeto y consideración entre escritores y usuarios de las letras. Desde Popic hasta Scanonne, pasando por otros grandes, todos ahí reunidos en esas pequeñas cuatro paredes de madera para darnos a nosotros -estudiantes en formación- la oportunidad de ver el mundo gastronómico en primera fila. Tuvimos la ocasión de organizarnos en grupos de trabajo tras escribir una gran lista de intereses literarios para consultar en unos 20 minutos, la obligación no sólo era revisarlos sino también conversar sobre ellos y publicitarlos al resto de los compañeros para que encontraran ahí la confianza necesaria no sólo para indagar sobre alguna clase, sino también como un acercamiento a los libros que fueron parte de la vida de alguien más quien seguramente los valoró y valora, quien los utilizó para construir lo que es hoy en día. Si bien no pueden ser sacados de la institución por motivos administrativos y de resguardo por su gran valor personal, entendemos que la importancia de documentarse en los espacios libres es vital para consolidar el objetivo máximo de cualquier oficio o profesión, la integralidad. Las letras son eternas, como buenos cocineros debemos familiarizarnos con ellas para no sólo hacerlas propias, sino para dejar un legado escrito al que muchos puedan acceder en busca de una experiencia comunicada, sentida y honesta. Solo así estaremos en la memoria de quien decida emprender éste camino de la manera en que hoy lo hacemos nosotros, sólo así podremos ser archivados algún día entre cuatro paredes de madera.

                                           

MIS PRIMEROS CINCO DÍAS...

Ese lunes de septiembre que usé por primera vez la filipina entendí el enorme orgullo que representaba estar entre un grupo seleccionado seguramente por su potencial y también por esa cuota tan necesaria de destino. La expectativa ante lo desconocido es muy amplia y más cuando debes empezar absolutamente de cero en un oficio que tiene como mayor referente un sinfín de programas de cocinas alteradas con gente corriendo de lado a lado, recibiendo órdenes de un chef poco amable y superando pruebas con ingredientes exóticos en a penas 45 minutos; tal vez sean justo esos referentes los que te hacen preguntarte ¿sirvo yo para esto? La realidad probablemente sea un poco distinta, así lo hizo saber el chef Sumito Esteves quien es actualmente mi profesor de cocina y de un par de materias más. Se dice fácil pero, créanme, es un reto aún mucho mayor que esos 45 minutos para crear un plato galáctico. 

Cuando se tiene en frente a una cátedra de historias, experiencia y anécdotas por momento te distraes preguntándote durante la clase cómo puedes demostrar a él y a quienes apostaron por ti que realmente quieres honrar a la cocina. Comenzamos con una lectura reflexiva sobre el oficio, sobre lo necesario de la práctica y la humildad para aprender. Un par de términos necesarios en cocina como: Caliente, agua, oído y el principal “sí chef”, una afirmación que si sabes seguir al pie de la letra probablemente te garantice una estadía decente en alguna cocina a la que aspires. Conocimos nuestra escuela, en un breve recorrido para establecer sitios de seguridad en caso de algún siniestro o eventualidad, hablamos de la responsabilidad ante el comensal y de las normas que debemos acatar en ese lugar, como imaginarán ya empezábamos a recibir, quizás sin notarlo, información realmente útil para el oficio pues no es sólo hacer comidas magistrales, es por demás garantizar un lugar benéfico y seguro para poder desde ahí crear sanamente. 

Todos estos datos derivarían en una asignación para la casa, un mapa de tomas eléctricas, disposición de agua y gas entre otras. Ese día recuerdo haber empezado a llamar “casa” al nuevo lugar que me recibió en la isla. La semana fue avanzando un poco diferente a la programación pensada pero sin duda igual de demandante, durante la conversación sobre los productos propios de la isla, el kilómetro cero y la importancia de trabajar de la mano del productor observé con agrado que más que acercarnos a una técnica francesa el primer escalón era amar y entender nuestra realidad inmediata, nuestra realidad de país con todo y lo que sus matices representen. El ají margariteño –el cual ya había probado en anteriores visitas- desde esa tertulia fue mi mejor compañía en días venideros, su sabor, olor y color me hicieron enamorarme de ese sofrito tan criollito que huele a hogar y reuniones entorno a una mesa. Entendí que la idea no es cortar rápido como un comercial vanguardista de cuchillos chinos, si no más bien, la idea o “lo cool” como dijera el chef estaba en entender que la magia de esto estaba en la calma y en la relación que crearas con el alimento, en conocer sus características pero sobre todo su origen. 

Concibo que no es muy distinto a la vida misma. Por esos días y por esas causalidades del destino una charla importante se hizo parte de la semana, mucha gente talentosa nos permitió escuchar sus historias y nosotros como estudiantes desde primera fila pudimos ser testigos de relatos de emprendimiento y lucha que desconocen de cualquier crisis o pirueta política. Luciano Marín, Rebeca Behrens y Olga Muhammad, Ariel Acosta Rubio, Gregorio Garzón y Sumito Estévez respectivamente nos brindaron de un día de posibilidades y proyección a futuro, fue tan especial a nivel personal recibir todas éstas pistas de lo que se debía hacer para dejar de sólo sobrevivir y empezar a realmente existir que fue imposible no salir con antojo de comerse el mundo a pedacitos y con sabor a triunfo. Recuerdo haber llegado anotando muchas ideas y pegándolas en papelitos de colores por toda mi pared, contando a todo el mundo lo que había visto y oído pero sobretodo, y aún más importante, con un sentimiento de reconciliación bárbaro por mi país que sigue siendo un lugar para crecer siempre y cuando se crezca de corazón. Fue una semana muy significativa a nivel personal, a nivel intelectual y sobretodo a nivel espiritual; había una gran cantidad de información llegando de manera directa como un empujón a la voluntad, al deseo y a las ganas. No quisiera cerrar éstas líneas sin citar una frase increíble que me dejó la charla y también esa primera (de muchas) semanas bajo mi nuevo techo llamado ICTC que creo –sin temor a equivocarme- resume una de las mejores forma de vivir en este mundo y dice “No podemos lograr riqueza sin con nuestro esfuerzo no volvemos próspero al entorno”. Eso sin duda me hizo plantearme tres preguntas fundamentales que deseo responder durante mi viaje personal… ¿Cómo puedo ser parte activa de la comunidad que me recibe?, ¿Cómo puedo mejorar día a día para mantenerme humilde ante el logro? Y sobretodo ¿En cuánto tiempo yo también estaré contando mi propia historia al resto?

                                     

ME DICEN "NAVEGADA"...

“Navegada” es aquella persona que llega a la isla de Margarita desde tierra firme para quedarse. Acá les resumo un poco mi historia... Soy Mary Stephanye, una venezolana de 27 años de edad que dejó todo para empezar un proyecto que tenía hace tiempo en alguna gaveta esquiva de la mente, convertirse en cocinera. Yo soy esa que renunció a un empleo “seguro” de muchos años, la que desde los 17 años siempre tuvo quince y último, un cargo que varias personas querían y aún con todo y más decidió salir de su casa en una época en la que probablemente se viva más sacando cuentas para existir que planificando un sueño para vivir. Mis tres maletas y yo junto con un presupuesto módico nos vinimos a la Isla de Margarita el 21 de agosto de éste año que corre con una convicción tan grande y con una esperanza aún mayor de que aquí, en éste nuevo destino habría esa pieza faltante de mi rompecabezas personal. Es necesario que le cuente a usted, que me lee por pura casualidad de dónde vengo yo y mis particulares ideas para que sienta que lee a una amiga y no sólo a una aspirante de cocina que le asignaron como tarea crear contenido gastronómico en un espacio determinado, acá está resumida en pequeñas entradas mi nueva vida (y si logro que pueda identificarse a raticos con ella habré sin duda alguna ganado una amistad eterna) porque ese es justamente el poder de la palabra. 

Muchas personas me etiquetaron de loca y hasta valiente, pues escogí un oficio que dista mucho de mi profesión original, ser maestra de preescolar, y en un momento tan incierto para mi país en donde irse a otro es el pan de cada día. Pero, esas personas son también las mismas que día a día tienen palabras de apoyo tan gratificantes que me hacen sentir bastante acompañada en la distancia. Algunas de ellas me confesaron que envidian un poco que yo monte fotos comiendo empanada en la playa mientras ellas siguen asistiendo a sus mismos trabajos y con sus mismos jefes. Pero yo les digo que esa es la gratificación de los locos y los valientes. Quiero en este pequeño rincón personal dejar grabas mis experiencias y pequeños pasos en ésta ruta del descubrimiento y el amor por un nuevo oficio que a penas hace casi un mes llegó a mi vida. Quiero también que usted me acompañe, me sugiera y me invite a todos los días aprender algo nuevo, a compartir mis conocimientos adquiridos en el hacer y que sobretodo le inspire a lograr algún cambio en su vida si justo ahora se pregunta cómo empezar. No tengo una fórmula ni pretendo colocarme de ejemplo pero sí les aseguro que es posible, que vivirá feliz y con menos cosas de las que cree necesitar y sobretodo vivirá libre porque se regaló a usted mismo un nuevo comienzo…