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Amante de las letras y el arte en general. Ser humano en construcción, un espíritu rebuscado y creyente de las causalidades.

lunes, 20 de abril de 2015

Alternativas Ecológicas para la lonchera escolar.

Preparar, empacar y almacenar alimentos en la lonchera puede ser para muchos una alternativa para ahorrar, para otros la mejor opción para bajar de peso y para un grupo cada vez mayor, una alternativa para mejorar los hábitos de alimentación. En cualquiera de los casos, es de suma importancia seleccionar recipientes adecuados para la ocasión, que sean duraderos y que mantengan la calidad de los alimentos contenidos. Existen tres tipos de materiales con los que se fabrican estos recipientes para almacenar alimentos: vidrio, acero y plástico, cada uno tiene sus ventajas y desventajas y en virtud del uso que se le de algunos funcionan mejor que los otros.

Como propuesta, sugerimos la reutilización de envases plásticos en busca de brindar alternativas a los más pequeños, no sólo de traslado de los alimentos sino también como un proyecto creativo para realizar en casa con ayuda de un adulto, ellos mismos pueden decorar y sugerir en función de su imaginación. El resultado será envases y termos que perduren en el tiempo y tengan ese sello personal.

Datos importantes a considerar a la hora de preparar la lonchera:
La lonchera es una estrategia física para el traslado de alimentos, acá debe ir resguardada la mejor opción para los más pequeños. No va ligada, necesariamente,  a productos costosos que impactan el bolsillo de los padres y representantes,; sino más bien, a productos que nutran a ese ser en desarrollo por su alto contenido de nutrientes. La primera comida del día, el desayuno, debe realizarse primeramente en casa, las opciones son variadas al igual que el tiempo invertidas en ellas pero, siempre hay alternativas sencillas a las que se pueden recurrir como: avenas, jugos, frutas, cereales y yogures que condicionan al estómago para un complemento alimenticio posterior.
El niño y la niña son parte crucial de todo el proceso, hay que involucrarlo no sólo en la elección de los alimentos, sino también, en conversaciones que nos indiquen sus gustos y preferencias, aromas favoritos, colores y formas. Así la experiencia de alimentación será un proceso lúdico y compartirlo. El conocer cada alimento y qué nos aporta  involucra a ambas partes desde un criterio de corresponsabilidad. Si vamos aún más allá y le aportamos valor ecológico a la información seguramente se sentarán nociones importantes en ese ser en contante desarrollo.  

 Papeleras plásticas de colores rotuladas en algún espacio limpio de la casa son una gran alternativa, se podrían separar los alimentos ya utilizados en la lonchera de forma más organizada y se impartiría con el ejemplo motivando al niño y a la niña a ser parte de éste nuevo orden de distribución de desechos. Recolectar envases plásticos y generar un nuevo artículo por medio de ellos es una forma lúdica y divertida de también entender nuestro intercambio con el planeta aportándole cosas útiles que deriven de material originalmente descartado. El secreto está en entender que el acto del buen comer (como práctica cotidiana) está lleno de matices, que puede ser saludable y una nueva práctica en los hogares que deseen tomar verdadera responsabilidad por la alimentación de la familia. 




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