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Amante de las letras y el arte en general. Ser humano en construcción, un espíritu rebuscado y creyente de las causalidades.

lunes, 27 de octubre de 2014

EL CAVIAR INCLUSIVO...

Se llama caviar a la hueva del pez esturión (especie originaria de los ríos y lagos del este de Europa y centro de Asia) que se destinan al consumo humano, mismas asociadas a la alta cocina, a las fiestas elegantes de elevado protocolo y el posible gusto de culinarios empedernidos de complacencias excéntricas. Ahora bien, sin ánimos de condenar las preferencias de nadie me atrevo a sugerir una variante del mismo aprendida recientemente en clases y que con pocos ingredientes –por demás económicos- puede alcanzar un apreciado lugar entre la preferencias de los usuarios que aman los sabores distintos en compaginación con los costos generosos, hablamos del caviar inclusivo, el caviar de morcilla en dos presentaciones. Pero, antes de avanzar profundicemos en algunos términos.

La morcilla (moronga , morronga o rellena en México; moronga en Nicaragua, Guatemala y Honduras; prieta en Chile, relleno o sangrecita en Perú y rellena en la región Andina de Colombia) es un embutido a base de sangre coagulada, generalmente de cerdo y de color oscuro. Existen distintas formas de procesarla pero el fin sigue siendo básicamente el mismo, dar la mayor utilidad al cerdo y a sus partes. 

Ahora bien, para plantear un poco la experiencia en clase es importante destacar que requerimos para su realización, los ingredientes son bastantes sencillos, espero sean de su interés y se anime a intentarlo: 

- Cinco Morcillas en su plástico. 
- Dos cucharadas de aceite vegetal 
- Un sartén pequeño
- 400 gramos de queso crema para untar 
- Una torta de "Casabe" o galletas de su preferencia


En Venezuela se le conoce como "casabe" a una torta de yuca preparada originalmente por los indígenas que suele acompañar diversos platos, en su mayoría asopados. Su textura es dura y áspera, de color blanco tostado y tamaño variable. Si en su país no existe una presentación similar se sugiere recurrir a un formato más común y de su gusto. Este será la base de nuestro caviar criollo y por demás una presentación bastante cómoda para recrear un abre-boca. 

Paso 1: 
Desate las morcillas y libere su contenido en un envase de boca ancha, separe el relleno en dos partes iguales. 

Paso 2:
Precaliente un sartén pequeño y agregue sólo un poco de aceite vegetal,

Paso 3: 
Vierta una de las mitades de la morcilla y mueva animosamente hasta escuchar el sonido del aceite sellando las grasas. La idea es secar el contenido que ya está precocinado y generar en los comensales que tengan dudas de su procesamiento la tranquilidad de consumir un producto bien atendido. 

Paso 4: 
Dejar a temperatura ambiente la harina de morcilla (la mitad de morcilla ya seca y desmenuzada). 

Paso 5: 
Incorpore en 200 gramos de queso para untar, mezcle y deje refrigerar. 

Si trabaja con casabe se recomienda humedecer la pieza para que sea manipulable y con un cortador de galletas pueda realizar la figura de su preferencia sobre la superficie, luego deje secar al sol o en un horno a baja temperatura. 

                                           


La morcilla restante en su estado natural es trasladada a un envase para ser mezclada con los 200 gramos de queso que quedaron de la mezcla anterior, Una vez combinados los dos elementos deje refrigerar un poco para homogeneizar los sabores. 

¿Cuál es la diferencia entre un caviar de morcilla y otro? 

Primero que nada el sabor, la harina de morcilla tiene ese toque ahumado y crocante producto de su contacto con el aceite mientras que la morcilla natural conserva ese sabor a grasa característico. El color en el primer caso es blanco con puntos negros pues ambos ingredientes mantienen sus características naturales, mientras que, la morcilla natural tiñe al queso de un color marrón rojizo y lo hace más espeso. 


¿El resultado de nuestro untable? 

Una opción rica, sencilla y práctica para las comidas. La realización de una receta que encaja en distintas ocasiones y que no representa altos costos. 

                                          


El tiempo estimado de ejecución es aproximadamente de 20 minutos, si tiene alguna comida al aire libre es ideal pues el traslado de las cremas es bastante práctico. Pueden consumirla tanto niños como adultos y lo mejor de todo, la posibilidad de realizarlo ¡hoy mismo!. Otra opción también sencilla y económica es la pasta de Quinchoncho, un grano bastante versátil, destaca en el plato por su color marrón intenso y parte de su principio de procesamiento casero pues no requiere de mayor implemento, le converso un poco de qué se trata.

El quinchoncho es un grano marrón, circular y duro. Viene en bolsas dispuestas para la venta, en su mayoría de 500 gramos. Se preparan llevando a fuego medio en una olla con abundante agua hasta que ablanden sin olvidar su limpieza previa seleccionando los granos enteros, lisos y completos. Una vez logrado el tiempo de cocción -el cual es de unos 45 minutos aproximadamente- se retiran del fuego, se pasan por un colador para eliminar el agua en la que se cocinaron y se almacena un poco de la misma para suavizar los granos cuando se preparen como pasta. En muchos países la base de cualquier plato suele ser un buen sofrito que no es más que mezclar cebolla, ajo y ají en un poco de aceite hasta que doren, ésta sin duda es también una opción muy útil para sumar color y sabor a nuestra mezcla. Todo junto se lleva a una licuadora o procesador al cual se le incorpora de a poco el agua de la cocción y sal al gusto hasta lograr una pasta homogénea y ¡listo! ya puede disfrutar.

Lo invito a intentar la receta en casa y si gusta me cuenta cómo estuvo, el caviar tiene nueva competencia y la morcilla sin duda una nueva presentación, tenga muy usted buen provecho. 



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